Crítica literaria: El Papa Ario (2009)

 

El primer libro que comentaré aquí será uno que me leí hace hoy justo dos veranos, El Papa Ario, obra del escritor e historiador Mario Escobar (autor de Conspiración Maine, El secreto de los assassini o La profecía maya, entre otras) y publicado en el año 2009.

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Argumento

El libro se ambienta en las Navidades de un 2014 alternativo en el que Europa sigue en crisis pero está avanzando hacia una mayor unidad política (con una gran colaboración entre el líder de los conservadores europeos y el anciano pero carismático papa Pío XIII). El antropólogo Allan Haddon está dando conferencias cuando una joven negra llamada Ruth le hace saber que su colega y mentor, el padre Rabellais, que andaba inmerso en una misteriosa investigación sobre los nazis, ha desaparecido. El caballeroso Allan acaba rápidamente atrapado en una carrera a contrarreloj para desentrañar el secreto oculto, encontrar al padre Rabellais y salvar la vida, pues un violento matón (al servicio de una clandestina orden secreta católica) y una expeditiva monja espía asesina (al servicio del Vaticano) les pisan los talones por diferentes motivos.

Comentario

No voy a negar que el libro me resultó entretenido, el estilo está bien y se articula de tal manera que parece un guión de cine, con escenas breves (de no más de 5 páginas cada una), lo que contribuye a hacer que el relato fluya ágilmente y sin tiempos muertos, por lo que no se hace pesado. En cuanto a la trama, pues es una historieta de aventuras con todo lo necesario en estos casos: un chico y una chica, nazis, un secreto oculto, vinculaciones con la Iglesia Católica, sociedades secretas en la sombra, conspiraciones, persecuciones, peligro, asesinos implacables, investigaciones, etc. Lo que más me ha llamado la atención, sin embargo, es que el autor acertó en adivinar la fecha en que Joseph Ratzinger dejaría de ser papa (2013) con cuatro años de anticipación, aunque en este caso por fallecimiento y no por dimisión. Por lo demás, una lectura intrascendente para el verano, una historia sin excesiva sustancia pero lo bastante bien contada como para hacerte pasar el rato de forma efectiva.

Hay también un par de cosas del argumento que no me hacen mucha gracia, porque hacen la trama más previsible de lo que debería ser y porque, si lo miras bien, no tienen demasiada lógica, a poco que hayas oído algo del tema. Pero como no puedo mencionar esos puntos oscuros sin reventar el argumento, procedo a avisar de que vienen:

SPOILERS

El problema principal de este libro, en mi opinión, es que la gran revelación final (que el papa Pío XIII fue oficial de las SS en su juventud) se ve venir bastante desde el mismo instante en que lees el título: “El papa ario”. Reconozco que es un título muy potente y que llama la atención (que es lo que se requiere para vender al gran público) pero, siendo que spoilea todo el tinglado desde antes incluso de empezar a leer, yo me hubiera inclinado por buscar otro diferente. Me sentí bastante chafado cuando, al final, el gran secreto resulta ser algo que ya intuía desde casi el principio.

Además, la enormemente elevada edad del ficticio pontífice (93 años) era una descarada pista de lo que estaba por venir. Habiendo nacido en 1921, Pío XIII terminaba la guerra con 24 años, edad con la que podía haber llegado al grado de oficial, haber hecho o participado en alguna barbaridad y ser lo suficientemente mayor para ser consciente y responsable de sus actos. En efecto, todo cuadraba. Ahora bien, aunque cuadre, el tema de los ex-nazis ocupando cargos de responsabilidad es algo que ya deberíamos superar. Han transcurrido 70 años desde el fin de la 2ªGM y todos los nazis que al terminarla tuviesen como mínimo 20 años (hablamos de nazis de cuarta o quinta fila, en el mejor de los casos) hoy andarán rondado la noventena. Y, con 90 años, muy pocos puestos de alto nivel se pueden ostentar.

De hecho, el personaje de Pío XIII resulta muy absurdo porque, debido a su avanzadísima edad, las posibilidades de que fuese elegido en un cónclave son inexistentes. Benedicto XVI ya fue definido en su momento por los noticieros como un pontífice anciano y eso que “sólo” tenía 78 años cuando fue nombrado, allá por 2005, de manera que la idea de que ocho años después los cardenales designen como sucesor a un tipo de 92 tacos es de lo más irreal y forzada, por mucha buena salud que digan que tiene.

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