Extrañas sucesiones en Juego de Tronos

Juego de Tronos se ha hecho conocida (entre otras cosas) por la gran cantidad de personajes que pierden la vida, víctimas de la guerra o de las conspiraciones. Sin embargo, últimamente está marchándose al otro barrio tanta gente que hasta las más grandes y poderosas familias de los Siete Reinos comienzan a extinguirse. En los últimos episodios de la temporada 5 presenciamos el fin de la verdadera Casa Baratheon, con el asesinato del rey Stannis en las proximidades de Invernalia (5×10), pero ha sido la sexta temporada la que se ha ensañado cruelmente con los principales linajes de Poniente: han desaparecido los Martell (6×01), los Bolton (6×09), los Tyrell y los falsos Baratheon de Desembarco del Rey (6×10), que a pesar de ser realmente bastardos se sentaban en el Trono de Hierro como si fueran legítimos hijos de Robert.

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No es la primera vez que los grandes señoríos cambian de manos por motivos políticos y/o militares, pero desde la Guerra de la Conquista (cuando Aegon liquidó a los Durrandon, los Gardener y los Hoare) no se habían producido tantas extinciones de linajes gobernantes. Y todavía puede haber más, ya que no sabemos si Arya se conformará con las vidas de Walder y sus dos hijos mayores o si matará a todos los Frey (si ha podido infiltrarse en su castillo, cocinar a dos adultos y degollar al señor sin ser vista, puede hacer eso y mucho más).

Sin embargo, la muerte de estas grandes familias no se tradujo en caos, sino que enseguida el vacío de poder en Lanza del Sol, Invernalia, Altojardín y Desembarco del Rey fue ocupado por una nueva generación de gobernantes: Ellaria Arena, Jon Nieve, Olenna Redwyne y Cersei Lannister. Dos hijos ilegítimos y dos madres viudas. ¿Tiene esto lógica?

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“Caballero sin espada” (1939) El señor Bailey va a Washington

La nueva Ley del Déficit va a votarse en el Senado de EEUU y el multimillonario Jim Taylor es uno de los más interesados en que salga adelante, ya que gracias a sus contactos ha logrado que unas tierras que ha comprado a precio de saldo sean el sitio elegido para construir una presa (lo que significa que el gobierno deberá expropiarlas pagándole más del triple de lo que le costaron). Pero dos meses antes de la votación, uno de los senadores que tenía en nómina muere y el gobernador de su Estado debe nombrar a un sustituto. No queriendo correr ningún riesgo, y pese a los consejos de su lacayo el senador Paine, Taylor exige que sea nombrado un político famoso por su servilismo y pasividad.

Sin embargo, el Comité de Ciudadanos rechaza a este candidato y propone a un respetado y combativo reformista para el cargo. Forzado a elegir entre un candidato que enfadará a su “amo” y otro que enfadará a sus electores, el gobernador tira por el camino del medio y designa senador a Jefferson Smith, jefe de los scouts de la región e hijo de un viejo amigo de Paine. Un hombre joven y bien considerado pero inexperto, idealista e ingenuo que en teoría reunía todas las condiciones para ser el pasmarote que Taylor necesita. Pero no será así…

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Así es como empieza Caballero sin espada (Frank Capra, 1939), una comedia dramática sobre el mundo de la política que hoy en día puede llegar a parecer ingenua, patriotera e incluso hasta algo hueca. Pero nada más lejos de la realidad. Las andanzas del señor Smith en Washington tienen más contenido de lo que pueda parecer.

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Harald Karstark, un villano de lo más decepcionante

Después de la impactante Boda Roja, todas las Casas nobles del Norte (excepto los Bolton) dejaron de dar señales de vida durante dos temporadas. Se perdieron la boda de Ramsay y Sansa, no respondieron a los llamados de Stannis Baratheon y tampoco hicieron nada por su cuenta. Justo al contrario que en los libros. Pero al llegar la 6ª temporada, su tiempo de remolonear su acabó: se avecinaba la Batalla de los Bastardos y deberían escoger a cuál de los dos apoyarían. Por desgracia para los Stark, el primer norteño en tomar la decisión fue Harald Karstark (Paul Rattray).

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“Los Stark perdieron a mi Casa el día que el rey Robb decapitó a mi padre. Es hora de que haya sangre nueva en el Norte”

Desde que se habló de que el nuevo señor de Bastión Kar tendría un papel importante en la trama, estaba claro que sería uno de los villanos. No hubo sorpresas, como con Jon Umber o Robett Glover. Lo único que sabíamos de él es que había retirado el apoyo a Robb Stark al morir su padre en la T3, así que no sería extraño que se uniese al hombre que asesinó a Robb Stark (quien, desde su punto de vista, habría vengado a su progenitor). Sin embargo, los que creían que acabaría convirtiéndose en el esbirro número uno de los desolladores se equivocaron. Lord Karstark resultó ser un bluf en toda regla.

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