Los negros y los rojos, Parte III (t) La venganza eterna de Aegor Ríos

Traducción del texto original de Steve Attewell, publicado el 08/03/2015.

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La mayoría de las guerras civiles en la historia de Poniente fueron autoconclusivas: las sublevaciones contra Aenys Targaryen, la Rebelión de la Fe Militante, la guerra de Maegor contra sus sobrinos, la Danza de los Dragones… todas ellas terminaron con la muerte violenta del aspirante al trono o del usurpador que lo ocupaba. Pero esto no fue lo que sucedió con las Rebeliones Fuegoscuro, pues aunque Daemon cayó abatido en el Prado Hierbarroja el conflicto se prolongó 64 años. ¿Cómo fue posible?

En este ensayo intentaré responder a la pregunta explorando la Segunda, Tercera y Cuarta Rebelión Fuegoscuro y algunos conflictos menores menos conocidos pero que influyeron en igual medida, mostrando cómo estos eventos conformaron un grupo de leales acérrimos a la Casa Fuegoscuro que mantuvieron la fe en el regreso del Dragón Negro durante cien años.

Entreguerras: Daeron II (197 – 209)

Al principio, no parecía que fuese a haber más de una Rebelión Fuegoscuro. Daeron II gobernó durante otros 12 años de prosperidad y paz, garantizada esta última por el hecho de que “muchos señores y caballeros que habían apoyado al Dragón Negro se vieron obligados a entregar rehenes”, cuyas vidas aseguraron que sus familias se mantendrían tranquilas. Y más importante, el hijo mayor del rey, Baelor Rompelanzas, príncipe de Rocadragón, ahora tenía la edad suficiente para servir como Mano del Rey. Según “El Mundo de Hielo y Fuego”, “pocos podían dudar de que Baelor Rompelanzas sería un gran rey, ya que era el corazón de la caballería y el alma de la sabiduría y sirvió a su padre como Mano con gran habilidad“. A diferencia de su regio progenitor, Baelor podía llegar a ser la figura unificadora que combinara las habilidades de un erudito administrador y de un guerrero. Como vimos en “El caballero errante”, sabía compaginar bien los ideales caballerescos con la astucia política.

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Además, Baelor representaba una sucesión segura: Daeron II no solamente cedería la corona a un gobernante más que capaz, sino que el heredero “tenía hijos, los jóvenes príncipes Valarr y Matarys, y también Maekar y el rey tenía otros dos hijos (aunque el reino estaba mucho menos convencido de la valía de Aerys, un ratón de biblioteca obsesionado con asuntos arcanos, y de Rhaegel, un muchacho dulce tocado por la locura)”. Con más de diez herederos al Trono de Hierro, incluyendo a los nietos, haría falta una catástrofe de proporciones épicas para impedir que la Casa Targaryen aumentara su fuerza en las próximas generaciones.

Contra esto, Aceroamargo tenía poco que ofrecer desde la última vez: contaba con unos pocos miles de rebeldes con los que se había retirado a Essos, con el apoyo del arconte de Tyrosh por su parentesco con la viuda de Daemon, la espada Fuegoscuro y a los hijos del Dragón Negro. Siete hijos, además de las hijas, pero todos ellos eran demasiado jóvenes para ser de utilidad inmediata: Aegon y Aemon eran los mayores y murieron a los 12 años luchando junto a su padre; Daemon II solo tenía 8 años, su hermano Haegon 7 o menos, su hermano Aenys 6 o menos y el resto, no identificados, eran bebés. Pasaría mucho tiempo antes de que cualquiera de ellos alcanzara la edad suficiente para ser un pretendiente creíble al Trono de Hierro o tuviera perspectivas de matrimonio, pero Aceroamargo era un hombre paciente.

Una de las cosas más interesantes de este período al otro lado del Mar Estrecho es la forma en que Aegor Ríos se convirtió en la fuerza motriz y el cerebro detrás de los partidarios Fuegoscuro, pese a ser un simple caballero sin tierras rodeado de señores rebeldes más orgullosos de su linaje, al haber perdido sus posesiones, por no hablar de los propios hijos de Daemon. Aceroamargo tenía una serie de ventajas clave: la primera es que al casarse con Calla Fuegoscuro se convirtió en el cuñado de todos los hijos de Daemon y, como tal, su pariente varón adulto más cercano y el auténtico jefe de la Casa Fuegoscuro; segundo, Aegor claramente tenía una fuerte personalidad y una mente dotada para la intriga, lo que le permitió doblegar a Haegon y a su hijo a su voluntad y también a muchos leales Fuegoscuro de menor rango, como veremos en la Parte IV.

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La gran epidemia primaveral (209)

Por fortuna para Aceroamargo y desafortunadamente para Poniente, la catástrofe de proporciones épicas que sería necesaria para debilitar a la dinastía Targaryen tuvo lugar en el 209. Primero, Baelor Rompelanzas falleció en el Torneo de Vado Ceniza. Aquello fue una tragedia pero podía no ser demasiado terrible si Daeron II educaba adecuadamente a sus herederos para el gobierno del reino. Sin embargo, al cabo de un año el rey y los príncipes Valarr y Matarys perdieron la vida en la gran epidemia primaveral:

Una época horrorosa, Ser, horrorosa. Hombres fuertes se levantaban sanos al alba y caían muertos al ocaso. Morían tantos y tan rápido que no había tiempo de enterrarlos. En su lugar, los apilaban en Pozo Dragón, y cuando los cadáveres alcanzaban los tres metros de altura, Lord Ríos ordenaba a los piromantes que los quemaran. La luz de las hogueras brillaba a través de las ventanas, como lo hizo antaño cuando los dragones vivos anidaban bajo la colina. Por la noche se podía ver el fulgor por toda la ciudad, el resplandor verde oscuro del fuego. El color verde aún me persigue en estos días. Dicen que la primavera fue mala en Lannisport y peor en Antigua, pero en Desembarco del Rey se llevó a cuatro de cada diez. No había diferencia entre jóvenes o viejos, ni entre ricos o pobres, ni entre sanos y débiles. Nuestro buen Septón Supremo falleció, la mismísima voz de los dioses en la tierra, junto a un tercio de los Máximos Devotos y casi todas nuestras Hermanas Silenciosas. Su Graciosa Majestad el rey Daeron, el dulce Matarys y el audaz Valarr, la Mano… Oh, fueron tiempos terribles.

La Espada Leal

“Pero entonces la Gran Epidemia Primaveral barrió los Siete Reinos, afectando a todos excepto al Valle y a Dorne… El peor golpe se lo llevó Desembarco del Rey. El Septón Supremo, la voz de los Siete en la tierra, murió, al igual que un tercio de los Máximos Devotos y casi todas las Hermanas Silenciosas de la ciudad. Los cadáveres fueron amontonados en las ruinas de Pozo Dragón hasta que alcanzaron los tres metros de altura y, al final, Cuervo de Sangre hizo que los piromantes los quemaran allí mismo. Una cuarta parte de la ciudad también ardió junto a ellos, pero no había nada más que pudiera hacerse. Para empeorar las cosas, los hijos de Baelor Rompelanzas y el propio rey Daeron II se contaron entre las víctimas.”

El Mundo de Hielo y Fuego

Del mismo modo que la peste negra, que proporcionó la inspiración a GRRM para este evento, la Gran Epidemia Primaveral fue una crisis de múltiples facetas. Primero, y ante todo, fue una crisis humanitaria masiva: decir que decenas de miles de personas murieron (como sugiere la Wiki de Hielo y Fuego) sería menospreciar el alcance de la enfermedad. Con la información que tenemos, podemos decir que murieron 200.000 personas solo en Desembarco del Rey y probablemente la misma cantidad de gente entre Antigua y Lannisport. Incluso con Dorne y el Valle bloqueados y quizá el Norte logrando evitar las peores consecuencias debido a su lejanía y a su baja densidad de población, es bastante factible que por lo menos perecieran entre 6 y 8 millones de ponientis (del 15 al 20% de la población total). Incluso esta cifra sería una bendición comparada con la Muerte Negra real, que en 1348 se cobró la vida de entre 75 y 200 millones de europeos.

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En segundo lugar, la Gran Epidemia Primaveral (más la grave sequía que la siguió) provocó una gran conmoción social. Con tantos miembros de las altas jerarquías sociales muertos, las estructuras normales de la autoridad política (siempre tan dependientes del liderazgo local en las sociedades feudales) se habrían derrumbado. Sin señores que hicieran cumplir la recaudación de impuestos y que administraran justicia, los plebeyos de muchas provincias de pronto se encontraron sin nadie que les gobernara, salvo ellos mismos. Con tantas tierras y demás propiedades vacantes que agricultores y caballeros podían reclamar y con menos trabajadores compitiendo por los salarios, el inicio de la tragedia provocó una expansión sin precedentes de las oportunidades económicas y la movilidad social para las clases medias y las bajas en Poniente. No es de extrañar que:

En aquellos tiempos, el reino estaba lleno de fueras de la ley. La sequía no tenía aspecto de finalizar, y los plebeyos se había echado a los caminos a miles, en busca de algún lugar donde aún cayera la lluvia. Lord Cuervo de Sangre les había ordenado que regresaran a sus propias tierras y señores, pero pocos obedecieron.

La Espada Leal

Una vez más, el paralelo histórico aquí es la Peste Negra, que también trajo consigo agitación social en toda Europa: la Gran Rebelión Campesina de 1381 en Inglaterra, la Jacqueria en Francia, la Revuelta de los Ciompi en Italia, varias revueltas en Hungría y Estonia… momentos en que los campesinos y los trabajadores urbanos lucharon contra los intentos de las monarquías y la nobleza de Europa de mantenerlos atados a la tierra y de impone unos salarios bajos. En muchos sentidos, Cuervo de Sangre tuvo suerte de no intentar hacer cumplir su decreto, ya que otra Rebelión de la Fe Militante hubiera sido imparable en aquella época. En cualquier caso, es probable que la población plebeya de Poniente abandonara la servidumbre en el 209, lo que deja abierta la cuestión de cuál es exactamente su estatus legal en el 300 y qué derechos y protecciones les dio con tanto esfuerzo Aegon V.

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En tercer lugar, la Gran Epidemia Primaveral creó una crisis política. La plaga no solo mató a millones, sino que también se llevó al rey, a los herederos al trono que habían recibido un entrenamiento adecuado para gobernar y a la Mano, dejando los Siete Reinos en manos de Aerys I, quien es descrito como “particularmente inadecuado para sentarse en el Trono de Hierro […] Ciñéndose la corona durante la Gran Epidemia Primaveral, Aerys I se enfrentó a un reino en crisis desde el principio”. Aerys no estaba preparado para ser rey, aunque esta falta de preparación podía haberse superado con un curso intensivo de entrenamiento para el cargo. El problema era que Aerys tampoco tenía interés en gobernar y no estaba dispuesto a aprender a hacerlo (incluso ignoró un aspecto tan básico como es el de perpetuar la sucesión a través del matrimonio):

En cuanto a Aerys… Su Majestad está más interesado en pergaminos antiguos y profecías polvorientas que en señores y leyes. Ni siquiera se molesta en engendrar un heredero. La reina Aelinor reza todos los días en el Gran Septo, suplicando a la Madre Suprema que la bendiga con un niño, pero sigue siendo doncella. Aerys duerme en sus propios aposentos y se rumorea que preferiría llevarse a la cama un libro antes que a cualquier mujer.

El Caballero Misterioso

Esto dejó el poder total en manos de Brynden Ríos, posiblemente porque “el interés de Aerys por la sabiduría arcana y la historia antigua coincidía con el de Ríos“. El poder entregado a Cuervo de Sangre dividió gravamente a una ya debilitada Casa. “Pocos esperaban que Aerys lo nombrara Mano. Cuando lo hizo, estalló una disputa entre el rey y su hermano el príncipe Maekar“. Tan virulenta fue esta disputa que muchos predecían que cuando Aerys muriera estallaría “una sangrienta guerra entre Lord Ríos y el príncipe Maejar por la corona, la Mano contra el heredero“.

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Ya he escrito sobre Cuervo de Sangre como Mano, pero ahora tengo “El Mundo de Hielo y Fuego” para proporcionarme más evidencias con las que trabajar. Y el retrato que emerge es el de una Mano que llevó el pragmatismo al extremo. En consecuencia, para salvar Desembarco del Rey quemó una cuarta parte de la ciudad; mantuvo las fuerzas reales en la costa este mientras la peste, la sequía y cosas peores devastaban el oeste; y estableció un control absoluto sobre la Fortaleza Roja y un Estado policial nixoniano a costa del odio de toda la población. En un nivel superficial, esto podría parecer una estrategia muy maquiavélica, pero en una época en que la legitimidad de la monarquía aún estaba en entredicho, sus decisiones tendrían serias y negativas consecuencias más adelante. En esencia, podríamos describir la estrategia de Cuervo de Sangre como lo opuesto a la de Varys: sacrificar el reino para mantener el poder.

Hablando de esto, la Gran Epidemia Primaveral también trajo una crisis militar, ya que “apenas la peste empezaba a remitir cuando Dagon Greyjoy, señor de las islas del Hierro, envió sus barcoluengos a saquear las costas del Mar del Ocaso”. El resultado final fue el caos y derramamiento desde la Isla del Oso hasta el Rejo:

Los Krakens asaltaron Pequeño Dosk. Se llevaron las riquezas y las mujeres y quemaron lo que no pudieron tomar.
—Ese Dagon Greyjoy quiere que lo ahorquen. —dijo Bennis— Sí, pero ¿quién va a colgarlo?

(…)

Los Krakens de Dagon Greyjoy merodean por el Mar del Ocaso como lobos, llegando muy al sur. ¡Se sabe que han saqueado hasta el Rejo! Se han llevado la mitad de las riquezas de Isla Bella y también a un centenar de mujeres. Lord Farman está reconstruyendo las defensas, pero me parece que es como el que le pone un cinturón de castidad a su hija preñada cuando tiene la barriga del tamaño de la mía.

La Espada Leal

Pero más perjudicial incluso que la violencia (porque, a diferencia de una plaga, los ataques pueden combatirse con una acción coordinara que provoque un sentimiento de unidad nacional) fue la inacción del rey Aerys y su Mano. Como dice Kyle el Gato: “El trono debe aprender una lección de los Stark y Lannister. Por lo menos luchan. ¿Qué hacen los Targaryen? El Rey Aerys se esconde entre sus libros, el príncipe Rhaegel corre desnudo a través de las salas de la Fortaleza Roja y el príncipe Maekar rabia en Refugio Estival […] Por mi parte la culpa se la atribuyo a Cuervo de Sangre […] Pese a ser la Mano del Rey, no hace nada mientras los krakens siembran el fuego y el terror”. En un contexto ordinario, esta falta de iniciativa sería un gran paso en falso, pero en medio de una guerra civil en curso, fue un error fatal.

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El presunto Ser Maynard Plumm bien podría defenderse diciendo que “su ojo está concentrado en Tyrosh, donde Aceroamargo se encuentra en el exilio, conspirando con los hijos de Daemon Fuegoscuro. Así que tiene la flota real al alcance de la mano para que no intenten regresar”, pero esto ignora las consecuencias a largo plazo de la inacción real. Si la definición de George RR Martin de lo que es un buen rey es aquel que proteger, entonces Aerys debería pasar a la historia como uno de los peores monarcas de la Casa Targaryen, compitiendo con Aenys el Débil, Maegor el Cruel, Aegon el Indigno y Aerys el Loco. Al permitir que Dagon atacara el reino a voluntad, Aerys y Cuervo de Sangre estaban demostrando a los Stark, los Lannister y los Tyrell que la Corona ya no ejercía la hegemonía militar sobre su propio territorio y que el soberano no podía o no quería actuar como Protector del Reino.

Una crisis no daña automáticamente los índices de aprobación de una persona o un partido que gobierna: si la administración es enérgica en su respuesta y demuestra simpatía por los que sufren, a menudo la respuesta de la población es positiva y la lealtad de la gente para con sus líderes se renueva. Pero si el gobierno no actúa, especialmente en un momento en que se cuestiona el derecho a gobernar del gobernante, lo que se produce es un resentimiento generalizado. Y teniendo como Mano a un brujo albino bastardo y como rey a un hombre percibido ampliamente como débil, gran parte de la mala reputación fue adjudicada a Cuervo de Sangre:

Muchos lo culpaban de la sequía, a él [Cuervo de Sangre] y al rey Aerys: era un castigo de los dioses, decían, porque aquel que mata a la sangre de su sangre está maldito.

No os dejéis engañar: quien nos gobierna es Lord Ríos, con sus hechizos y sus espías. No hay nadie que se le enfrente. El príncipe Maekar sigue enfurruñado en Refugio Estival, alimentando el resentimiento contra su regio hermano. El príncipe Rhaegel es tan manso como loco, y sus pequeños son… eso, pequeños. No hay cargo que no esté ocupado por un amigo o un favorito de Lord Ríos: hasta los miembros del Consejo Privado comen de su mano y el nuevo Gran Maestre es tan adepto a la hechicería como él. Los que defienden la Fortaleza Roja son los Picos de Cuervo y el rey no recibe a nadie sin el visto bueno de Lord Ríos.

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Los mil y un ojos de Lord Cuervo de Sangre pudieron haberle convertido en alguien temido, pero no habían logrado protegerle a él ni a su señor del odio del pueblo. Y fue ese odio, fortalecido por los legítimos agravios de un rey y una Mano que se habían negado en repetidas ocasiones a proteger a su propia gente, el que finalmente hizo posible que las rebeliones Fuegoscuro pudieran continuar.

“Sus manos están rojas con la sangre de su hermano y también la de sus jóvenes sobrinos”, había proclamado el septón ante la multitud congregada en la plaza del mercado. “Por orden suya, una sombra estranguló a los hijos del valeroso príncipe Valarr en el vientre de su madre. ¿Dónde está ahora nuestro joven príncipe? ¿Dónde su hermano, el dulce Matarys? ¿A dónde fue el buen rey Daeron y el intrépido Baelor Rompelanzas? A todos ellos se los llevó la tumba y sin embargo él permanece como pálido pájaro con el pico ensangrentado, posado en el hombro del rey Aerys y graznándole cosas al oído. Lleva en el rostro y en el ojo tuerto la marca del infierno; nos ha traído la sequía, la peste y el crimen. ¡Alzaos contra él en nombre de nuestro rey verdadero, el que está al otro lado del mar! ¡Siete son los dioses, siete los reinos y siete hijos engendró el Dragón Negro! Alzaos, mis señores y señoras. ¡Alzaos, valientes caballeros y recios campesinos libres, y derrocad a Cuervo de Sangre, ese maldito hechicero!”.

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Como observamos en la cita anterior, esta nueva crítica a la Casa Targaryen se basa en la idea del mal canciller, una potente narrativa que estratégicamente abrazó la leyenda de Baelor Rompelanzas para poder atraer a la causa a aquellos que habían combatido tanto por Daeron II y su hijo como por Daemon Fuegoscuro. Por eso, incluso un antiguo realista como Ser Kyle el Gato podía afirmar: “En tiempos del rey Daeron no había que tener miedo de decir lo que se pensaba. Ahora, en cambio […] más de uno agradecería el regreso de Aceroamargo. Cuervo de Sangre es la raíz de todos nuestros males, el gusano blanco que roe el corazón del reino“. Y todos los que lloraron la pérdida de un ser querido por la epidemia o por la falta de lluvia o los que sobrevivieron a los ataques de los Hijos del Hierro ahora tenían una tradición: despreciar al nigromante albino y a aquellos a quienes servía.

La Segunda Rebelión Fuegoscuro (211)

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Dada la amplitud y profundidad de este sentimiento, no es del todo sorprendente que acabara produciéndose una segunda rebelión. Lo que sorprende es cómo se planificó dicha rebelión y quién participó en ella y quién no. A diferencia de la 1ª, la 3ª y la 4ª, esta rebelión no fue ideada por Aceroamargo:

“Lord Gormon Peake estaba en el centro de una conjura cuyo objetivo era promover un nuevo alzamiento. Por su papel en la Primera Rebelión Fuegoscuro, Peake había sido desposeído de dos de los tres castillos que su Casa había tenido durante siglos […] Peake convenció al hijo mayor superviviente de Daemon Fuegoscuro, Daemon el Joven, para que cruzara el Mar Angosto y aspirara al trono.”

“Muchos afirman que el joven Daemon y Lord Gormon no pudieron convencer a Aceroamargo de que su plan era sólido y, a decir verdad, es normal que no lo lograran; Peake estaba cegado por su deseo de venganza y de recuperar sus asientos y Daemon estaba seguro de que tendría éxito sin importar las probabilidades. Sin embargo, otros sugieren que Aceroamargo era un hombre duro que no tenía más intereses aparte de la guerra y que desconfiaba de los sueños de Daemon y su amor por la música y las cosas bellas. Y otros todavía arquean la ceja cuando recuerdan la estrecha relación de Daemon con el joven Lord Cockshaw y sugieren que esto habría preocupado lo bastante a Aegor Ríos como para negarle su apoyo al chico”.

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Esta total falta de participación de Aceroamargo se hizo de notar, como advirtió Lord Butterwell (“¡No lleva la Espada! Si fuera hijo de su padre, Aceroamargo lo habría armado con Fuegoscuro”). Se han esgrimido tres posibles explicaciones para esta actitud: que Aegor Ríos pensara que el proyecto era una locura, que no creyera en los sueños de Daemon o que fuese homófobo. Personalmente, creo que la auténtica razón de que no interviniera es una combinación de las dos primeras. Descarto la homofobia porque, según parece, en los Siete Reinos se sigue la costumbre pre-moderna de priorizar la virilidad sobre la orientación sexual. Es decir, que mientras sean buenos guerreros en público y discretos en privado (como Renly, Ser Loras, el príncipe Daeron y quizás el Pez Negro) a nadie parece importarle demasiado lo que hacen los hombres de alto rango. De haber practicado más con la lanza que con el violín, dudo que la sexualidad de Daemon II hubiese importado. En resumen, Aceroamargo tenía sus propios planes y el difunto Dragón Negro mejores hijos para llevarlos a cabo.

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Pero veamos cuál era el plan que Lord Gormon Peake y Daemon II habían elaborado conjuntamente para derrocar a Aerys I y a Lord Cuervo de Sangre:

A Aceroamargo que le den por culo— replicó  […] Lord Peake—  No se puede confiar en ningún bastardo, ni siquiera en él. Unas cuantas victorias lograrán que cruce el mar […] Una vez que tengamos el oro de Butterwell y las espadas de la Casa Frey, Harrenhal nos seguirá, luego los Bracken. […]

La mayoría de los invitados combatieron a favor del Dragón Negro. El resto tiene motivos de resentimiento por el poder de Cuervo de Sangre o albergan sus propios rencores y ambiciones. Muchos teníamos hijos e hijas que fueron llevados a Desembarco del Rey como garantías de nuestra futura lealtad, pero la mayoría de los rehenes perecieron en la epidemia primaveral. Ya no estamos atados de manos. Llegó nuestra hora. Aerys es débil. No es una guerrero sino un literato. El pueblo llano apenas le conoce y lo que sabe no le gusta. Sus señores lo aman menos aún. Es cierto que su padre también era débil, pero cuando su trono peligraba tuvo hijos que salieron en su lugar al campo de batalla. Baelor y Maekar, el martillo y el yunque… Pero Baelor Rompelanzas ya no existe y el príncipe Maekar rabia en Refugio Estival, enemistado con el rey y con su Mano.
—También está Cuervo de Sangre, que no es débil.
—No —reconoció Lord Peake—, pero los hechiceros no le gustan a nadie y el que mata a los de su propia sangre resulta igual de detestable a los dioses que a los hombres. A la primera señal de debilidad o de derrota, los hombres de Cuervo de Sangre se derretirán como las nieves en verano. Y si se cumple lo que ha soñado el príncipe, si aquí en Murosblancos aparece un dragón vivo… […]

Peake. Todo ha sido cosa de Peake, lo juro por los Siete. —Lord Butterwell puso una mano en el altar—. Que los dioses me fulminen si es mentira. Él me dijo a quién invitar y a quién no, y trajo aquí al muchacho, al pretendiente.

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Lo único bueno que se puede decir de su plan es que posiblemente tenían razón en que Aerys era débil y Cuervo de Sangre tan odiado como temido; también en que, si los Fuegoscuro obtenían algunas victorias, una importante parte del reino se hubiera levantado contra el Trono de Hierro (ahora que los antiguos rebeldes ya no estaban sometidos por la amenaza contra sus parientes prisioneros), así como en que muchos antiguos partidarios de los Targaryen estaban desencantados con el régimen actual. Pero todo lo demás era una idea horrible.

En lugar de cruzar el mar con un ejército que los convirtiera en una presencia militar inmediata y luego unir fuerzas con un levantamiento local, los dos planearon una aparición dramática en un torneo de antiguos seguidores Fuegoscuro. Consiguieron que vinieran algunos (los Butterwell, Cockshaw, Nayland, Paege, Shawney, Costayne, Bulwer, Risley, Frey, Peake, Bogg, Vyrwels, Cuys, Sunderlands, Charlton e incluso los Caswell y los Smallwood, que antaño combatieron por el Dragón Rojo). Sin embargo, como oficialmente la concentración en Murosblancos era debido a un torneo y no a una guerra, ninguna de estas familias se presentó con toda su fuerza militar, por lo que Lord Gormon y Daemon II tendrían que arreglárselas con unos pocos cientos de caballeros y sus ayudantes en caso de que las tropas realistas aparecieran.

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En todo momento, Peake y el joven Daemon pensaron que la fortuna les favorecería, que podrían torcerle el brazo a Aceroamargo, que los Lothson les respaldarían y también los Bracken, que la respuesta de los Targaryen a su desafío sería lenta y débil y que Cuervo de Sangre sería pronto abandonado por sus aliados. Pero el auténtico castillo en el aire que ambos habían construido era el asunto del huevo de dragón:

El príncipe insiste en que el huevo se abrirá. Lo soñó, como soñó la muerte de sus hermanos. Con un dragón vivo ganaremos todas las espadas que necesitemos.” […]

¿Saldrá un dragón del huevo? ¿Un dragón vivo? ¿Dónde? ¿Aquí?
—Lo he soñado todo: este castillo blanco, vos, un dragón que rompía el cascarón… Lo he soñado todo, igual que soñé la muerte de mis hermanos. Tenían doce años y yo solo siete. Se rieron de mí y murieron. Ahora tengo veintidós años y creo en mis sueños… Tendré ese huevo de dragón. Debe ser así. Los sueños lo han dejado muy claro.”

El Caballero Misterioso

Para empezar, basar el éxito o fracaso de una operación tan arriesgada en los sueños clarividentes de una persona con sangre Targaryen, especialmente uno que atañe a la obsesión ancestral de esa familia con los dragones, no puede ser más estúpido. Vale, si Daemon II hubiera alumbrado un dragón en Murosblancos, el reino quizá se habría sublevado a su favor, pero todavía se encontraría bajo el asedio de Cuervo de Sangre y faltarían años para que su bestia alada estuviera lo bastante madura para entrar en combate. Asimismo, no había ninguna razón en absoluto (aparte de las ambiciones teatrales de Daemon) para poner el huevo como premio del torneo; el pretendiente podría sencillamente haberlo incubado en privado y luego mostrarse con la criatura ante los presentes sin arriesgarse a perder su reputación en el duelo final contra Ser Glendon Ball. No obstante, si al final el dragón no nacía, como acabó siendo el caso, los poco más de dos centenares de partidarios Fuegoscuro quedarían peligrosamente expuestos a un ataque quirúrgico de Cuervo de Sangre.

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Con todo, yo opino que hay algunas cosas interesantes que podemos recoger de esta Segunda Rebelión. La primera es que hubo un cierto fortalecimiento de las actitudes de aquellos que respaldaron anteriormente a los dragones negros: los Butterwell y sus invitados permanecieron leales a Daemon en sus corazones y estuvieron allí para respaldarlos, incluso aunque fuera con este plan ridículo. Del mismo modo, los Peake continuarían buscando venganza por sus castillos y vidas perdidas, peleando con la Compañía Dorada hasta el día de hoy. Ahora bien, no vemos que otros antiguos leales Fuegoscuro mantuvieran el mismo entusiasmo en Dorne, las Tierras del Oeste, las Tierras de la Tormenta o las más importantes del Dominio y los Frey, los Bulwer y los Caswell fueron lo bastante inteligentes como para abandonar Murosblancos mientras tenían la oportunidad. Un proceso de fortalecimiento similar tuvo lugar en el bando rojo:

Lord Mooton llegó de Poza de la Doncella; Lord Blackwood, del Árbol de los Cuervos, Lord Darklyn, del Valle Oscuro. Las heredades reales de Desembarco del Rey enviaron a miembros de las casas Hayford, Rosby, Stokeworth y Massey y a las propias espadas juramentadas del rey con tres caballeros de la Guardia Real a la cabeza y un refuerzo de trescientos Picos de Cuervo armados con arcos de arciano. Danelle Lothson la Loca acudió con su ejército desde las torres hechizadas de Harrenhal, vestida con una armadura negra que le sentaba como un guante de hierro, con su largo cabello rojo al viento.

El Caballero Misterioso

Tras haber jugado a dos bandas en la Primera Rebelión, Danelle Lothson (nótese que Ser Manfred no aparece por ninguna parte) se aseguró de que los Lothson quedarían como firmes partidarios de los Targaryen y de Lord Cuervo de Sangre especialmente; quizás por ello el estatus de dicha Casa fue destruido durante el reinado de Maekar y su fortaleza Harrenhal entregada a los Whent. Al mismo tiempo también vemos un posible signo de malestar social, ya que ninguna de las grandes Casas de Poniente, ni uno solo de los guardianes, acudió a ayudar con su problema a un monarca que había ignorado los suyos.

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Entonces, ¿qué se puede decir de la Segunda Rebelión? Su efecto más importante fue que esta revuelta abortada debilitó el apoyo Fuegoscuro en el continente, lo que tal vez marcó la diferencia entre la victoria y la derrota más adelante al provocar que Haegon I y Aceroamargo se encontraran con un apoyo en el Dominio y las Tierras de los Ríos mucho menor del que podrían haber tenido. Por otro lado, es interesante que el plan maestro de Cuervo de Sangre también fracasara:

Daemon tiene cuatro hermanos pequeños, y también hermanas. Si cometiera la imprudencia de despojarlo de su bonita cabeza, su madre estaría de luto, sus amigos me maldecirían por matar a los de mi propia sangre y Aceroamargo coronaría a su hermano Haegon. Muerto, el joven Daemon es un héroe. Vivo, es un obstáculo en el camino de mi medio hermano. Parece difícil que haya un tercer rey Fuegoscuro mientras sigue con vida el segundo.

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Brynden Ríos había permitido que miles y miles de personas murieran y la posición de la monarquía se viese seriamente dañada, en teoría para evitar que Aceroamargo regresara. Pero lo que él creía que había evitado acabó produciéndose al cabo de solo ocho años. ¿Valió la pena?

La Tercera Rebelión Fuegoscuro (219)

Después de más de dos décadas de preparación, Aceroamargo finalmente estaba listo. La Compañía Dorada había sido forjada y templada, Haegon I había sido coronado y aclamado: la Tercera Rebelión podía comenzar. Por desgracia, en este caso los datos que poseemos los lectores son particularmente irregulares, dado que sabemos cómo terminó esta rebelión pero no cómo se desarrolló.

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No obstante, la información disponible parece indicar que la sublevación de Haegon tuvo mucho más éxito que el desafortunado intento de Daemon II (aunque eso no sea decir mucho, la verdad). Para empezar, esta es casi con toda seguridad la segunda de las rebeliones donde los Yronwood se alzaron por los dragones negros, como pudo haber sido el caso de los Sunderland (dependiendo de si consideramos su tardía llegada a Murosblancos como participación en una rebelión). También es muy posible que esta fuera la rebelión en la que Torwyn Greyjoy tomó partido por Aceroamargo y luego le traicionó. Con el apoyo de los Yronwood, Haegon pudo haber desembarcado en un territorio amigo, cerca de las Marcas Dornienses y el Rejo (el corazón del apoyo Fuegoscuro) y reunir tropas locales. Buena muestra de una mejor preparación es que, en vez de confiar ciegamente en un levantamiento espontáneo para recibir apoyo militar, los Fuegoscuro llegaron con un ejército de 10.000 soldados profesionales y un pretendiente guerrero armado con la espada de los reyes.

Y las mismas frustraciones políticas que habían inspirado la Segunda Rebelión aún seguían activas y agravadas por la contínua fractura sucesoria causada por la férrea negativa de Aerys I a consumar su matrimonio y a una serie de percances fatales:

“Su Majestad había reconocido a una serie de herederos, aunque ninguno era hijo suyo… Su hermano Rhaegel, tercer hijo de Daeron el Bueno, lo fue hasta que se ahogó con un pastel de lamprea en el año 215 durante un festín. El hijo de Rhaegel, Aelor, se convirtió a continuación en el nuevo príncipe de Rocadragón y heredero del trono, solo para morir dos años después en un accidente grotesco por culpa de su propia hermana gemela y esposa, Aelora, quien debido a ello enloqueció de dolor”.

El Mundo de Hielo y Fuego

Ante el continuo mal gobierno y la incertidumbre sobre el futuro, muchos llegaron a la conclusión de que la Casa Targaryen había fracasado y susurraban que “el Dragón Negro debía regresar desde el otro lado del Mar Angosto y ocupar su legítima posición“. De hecho, como vimos en el caso de Ser Kyle el Gato, no eran pocos los que encontraban más atractiva la idea de tener a Aceroamargo como Mano antes que soportar por más años a Cuervo de Sangre.

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Para enfrentarse a esta nueva amenaza, la dinastía Targaryen tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para defender el reino y su permanencia en el Trono de Hierro:

“De los actos llevadas a cabo entonces, tanto buenos como malos, del liderazgo de Maekar, las acciones de Aerion Llamabrillante, la valentía del hijo más joven de Maekar y del segundo duelo entre Cuervo de Sangre y Aceroamargo no es preciso mencionar nada más pues todo es bien sabido”.

El Mundo de Hielo y Fuego

La naturaleza de estas acciones sin duda nos será revelada en una futura historia de Dunk y Egg, pero mientras tanto podemos sacar bastantes conclusiones. En primer lugar, opino que es notable que Maekar sea descrito como un líder; después de haber pasado una década aislado en Refugio Estival, el cuarto hijo de Daeron II dejó atrás su rencor y se convirtió en un heredero al trono militarmente activo y competente y en una alternativa viable para aquellos pro-Targaryen que se habían hartado de Aerys y Cuervo de Sangre (dada su enemistad, estaba claro que no mantendría su posición). Además, en comparación con su hermano, Maekar tenía cuatro hijos (de los cuales dos estaban casados y habían tenido descendencia) y dos hijas, con lo que la sucesión parecía mucho más estable ahora. Políticamente, Maekar pudo haber desempeñado un papel clave en la consolidación del sentimiento realista en tiempos de crisis.

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En segundo lugar, también es de destacar que Egg se distinguiera luchando en esta guerra (no en vano, alguna razón tenía que haber para que fuera la “elección obvia” en el Gran Consejo del 236 pese a su reputación de ser “medio campesino“). Finalmente, en vista del modo en que el autor habla del “liderazgo” de Maekar y de la “valentía” de Aegon, el hecho de que las “acciones” de Aerion sean mencionadas de una forma tan descaradamente neutral sugiere que Llamabrillante hizo algo de tanta vileza que fue suficiente para que pasara a los libros de historia como un monstruo y que su hijo fuese desheredado solo por el hecho de serlo.

Para una sociedad en la que el honor se toma tan en serio (en parte porque no hay otro sistema para restringir la violencia), hasta el punto que el asesinato de Daeron I bajo una bandera de tregua casi llevó a un país cansado de la guerra al borde de una nueva contienda, la Tercera Rebelión terminó de tal manera que quedó garantizado que los Fuegoscuro jamás se detendrían para vengar a su pariente y rey caído hasta el final:

“El pretendiente Haegon I murió después de la batalla, asesinado a traición después de haberse rendido y entregado su espada, pero Ser Aegor Ríos, Aceroamargo, fue capturado con vida y enviado a la Fortaleza Roja cargado de cadenas. Muchos todavía insisten en que si hubiera sido apuñalado en aquel mismo momento, como insistieron el príncipe Aerion y Cuervo de Sangre, habría sido el fin de las ambiciones de los Fuegoscuro.
Pero no fue así. Aunque Aceroamargo fue juzgado y hallado culpable de alta traición, el rey Aerys le perdonó la vida y ordenó que lo enviaran al Muro […] Esta decisión resultó ser una tontería, ya que los Fuegoscuro todavía tenían muchos amigos en la corte […] Aegor Ríos fue liberado de camino al Norte y volvió con la Compañía Dorada. Antes de que terminara el año, coronó al hijo de Haegon como rey Daemon III en Tyrosh”.

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Una vez más, una combinación de crueldad y clemencia solo sirvió para continuar el ciclo de violencia: para los Fuegoscuro, el asesinato del rey Haegon sería su Boda Roja, la razón por la cual nunca podrían someterse a una dinastía de asesinos y mentirosos. No me sorprendería si Aerion Llamabrillante resultara ser el asesino de Haegon, lo cual es irónico, dados los rumores de que en algún momento cambió de bando. Ciertamente, este contraproducente acto de perversidad sería coherente con el carácter de un hombre que apareció por primera vez en la historia torturando a una mujer por un espectáculo de marionetas y que murió por beber fuego valyrio durante una borrachera. Y es probable que Aerys perdonara la vida a Aceroamargo simplemente porque el honor de la Casa Targaryen había quedado tan mermado por aquel incidente que era preciso intentar contrarrestar el daño de alguna manera.

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Por lo tanto, la misericordia y el crimen mantuvieran el sangriento ciclo en marcha.

Interludios

Antes de llegar a la Cuarta Rebelión, quiero explotar dos eventos menores que asocio a las labores de espionaje realizadas en este conflicto. El primero es el levantamiento de Peake, cuando estos fieles a los Fuegoscuro se rebelaron por su cuenta, lo que les hizo perder sus castillos de Dustonbury (antigua sede de los Manderly) y Sotoblanco (¿perteneciente a una antigua rama cadete de la Casa Rowan de Sotodeoro?).

“Cuando el rey Maekar murió en el 233, mientras lideraba su ejército contra un señor rebelde de las Marcas Dornienses, se produjo una gran confusión en torno a la sucesión”.

“En esta misma batalla, el rey Maekar fue aplastado por una roca lanzada desde las almenas de Picaestrella (sede de la Casa Peake, que luchó en algunas rebeliones Fuegoscuro).

“Tywald Lannister murió en combate en el 233 mientras servía como escudero de Lord Robert Reyne de Castamere durante el levantamiento de Peake. Lord Robert también perdió la vida […] La muerte más relevante en aquel levantamiento fue la del propio rey Maekar”.

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Lo que hace que este levantamiento sea tan extraño es que los Peake parecen haberse alzado por su cuenta, completamente desincronizados del resto de pro-Fuegoscuro (que atacarían tres años después) y pese a ello lograron evitar la destrucción total tras enfrentarse contra lo que parece haber sido un gran ejército de las Tierras del Oeste y las Tierras de la Corona que incluía tanto a la Casa Lannister como a los Reyne, antiguos partidarios de los Fuegoscuro que parecen haber sido seducidos con la promesa de emparentar con la Casa Lannister y tener algún día a un medio-Reyne gobernando Roca Casterly. Dice mucho de la resistencia de la Casa Peake el que, con solo un tercio de su fuerza original, se las arreglara para sobrevivir en este escenario.

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Además, dada la nueva información aportada por “El Mundo de Hielo y Fuego” sobre la intervención de Aenys Fuegoscuro en el Gran Consejo del 233, estoy empezando a sospechar que el levantamiento de los Peake se produjo no porque esperasen triunfar militarmente sino que tenía como objetivo asesinar al rey Maekar, sabiendo que un rey guerrero aburrido tras dos décadas de paz probablemente insistiría en encabezar personalmente el asalto a Picaestrella y que su muerte provocaría una crisis sucesoria que Aenys podría aprovechar.

De hecho, si la muerte de Maekar fue un asesinato encubierto, esto podría explicar la naturaleza extrema de las acciones de Cuervo de Sangre durante el Gran Consejo:

“Otro demandante apareció en Desembarco del Rey: nada menos que Aenys Fuegoscuro, el quinto de los siete hijos del Dragón Negro. Cuando se anunció por primera vez el Gran Consejo, Aenys había escrito desde su exilio en Tyrosh presentando su caso con la esperanza de que sus palabras pudieran ganarle el Trono […] Lord Cuervo de Sangre, la Mano del Rey, le respondió ofreciéndole un salvoconducto para que el pretendiente pudiera entrar en Desembarco del Rey y hacer su reclamación en persona.
Imprudentemente, Aenys aceptó. Apenas había puesto un pie en la ciudad cuando los Capas Doradas lo prendieron y lo arrastraron a la Fortaleza Roja, donde su cabeza fue cortada en el acto y presentada a los señores del Gran Consejo como una advertencia para cualquiera que todavía albergara simpastía hacia los Fuegoscuro”.

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Si bien es un incidente bastante menor en comparación con las guerras civiles que sacudieron el continente, pienso que el asesinato de Aenys es bastante revelador. En primer lugar, sugiere que el sentimiento pro-Fuegoscuro estaba más extendido de lo que parecía, si es que tanto Aenys como Cuervo de Sangre creían que uno de ellos podía llevarse el voto mayoritario del Consejo. En segundo lugar, este es otro caso más del pragmatismo de Cuervo de Sangre que funciona a corto plazo (un Targaryen fue escogido por el Gran Consejo) y fracasa a largo plazo. El asesinato selectivo de Daemon I y sus gemelos convirtieron su lugar de descanso en un santuario para sus seguidores; su implacable inacción durante el reinado de Aerys I le ganó apenas ocho años de paz; y la “infame traición de Cuervo de Sangre no hizo más que endurecer el odio de los exiliados al otro lado del Mar Angosto“. De hecho, tan atroz fue su última decisión que Aegon V, el beneficiario inmediato de la misma, “no tuvo más remedio que condenar a la Mano para que la palabra del Trono de Hierro no quedase sin valor“. Con su destierro al Muro, el hombre que había liderado la estrategia de los Targaryen durante 24 años quedaba ahora completamente marginado.

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El segundo interludio interesante que quiero considerar son los actos de los forajidos apodados La Rata, El Halcón y El Cerdo. En mi opinión, servían a los Fuegoscuro. Su primer golpe a los Targaryen fue cuando atacaron a la princesa Aelora durante un baile de máscaras y la joven, que a su vez había estado involucrada en la sospechosa muerte de su hermano-esposo Aelor, se quitó la vida poco después. Es un poco raro que un grupo de vulgares delincuentes se atrevieran a atentar contra la mujer del heredero al trono, pero si trabajaban como agentes Fuegoscuro es muy factible que hubieran matado al príncipe y luego quisieran asegurarse de que su viuda no pudiera producir un heredero póstumo. Del mismo modo, es muy curioso que por esas fechas un hombre sano de no más de 30 años como Daemon II muriera tan repentinamente en prisión, lo que permitió que Aceroamargo tuviera vía libre para coronar a Haegon y llevar a cabo la Tercera Rebelión.

También es altamente inusual que estos mismos bandoleros permanecieran en activo durante treinta y cuatro años y en el 251 (poco antes de que se fundara la Banda de los Nueve) encabezaran un levantamiento que que acabó cobrándose la vida de otro relevante miembro de la dinastía Targaryen:

[…] el príncipe Daeron trajo a su padre Aegon V mayor pesar cuando fue asesinado en combate contra un ejército liderado por la Rata, el Halcón y el Cerdo. Ser Jeremy murió a su lado, pero la rebelión fue aplastada y los rebeldes asesinados o ahorcados”.

El Mundo de Hielo y Fuego

La razón por la que creo que estos tres personajes trabajaban para los Fuegoscuro es que, históricamente, no era inusual que bandidos, cuatreros, salteadores de caminos y otros malhechores se asociaran con rebeliones. Se dice que el Capitán James Hind, un famoso salteador de caminos del siglo XVII, únicamente tenía como objetivo a los parlamentaristas y que una vez intentó robar al propio Oliver Cromwell. El famoso forajido escocés Rob Boy (interpretado por Liam Neeson en la película homónima) colaboró estrechamente con la causa jacobita, al igual que varios clanes highlanders que combinaron la resistencia patriota contra el gobierno de Guillermo de Orange y más tarde contra el de los Hannover y el bandidaje; por su parte, a los jacobitas les gustaba retratar a bandoleros como anti-héroes románticos que atacaban a los ricos y por ello eran perseguidores sin descanso por un gobierno corrupto.

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El punto más importante de todo esto es que no creo que debamos ver las Rebeliones Fuegoscuro como una historia de viles traidores que prolongan innecesariamente un conflicto por rencores inútiles contra monarcas buenos y dignos o una de heroicos rebeldes librando una justa batalla contra tiranos asesinos. Más bien, un conflicto estancado provocó que las reglas de la guerra se relajaran y ambos bandos llevaran a cabo atrocidades (como ya hemos visto en la Guerra de los Cinco Reyes).

La Cuarta Rebelión Fuegoscuro (236)

Diecisiete años después de la su tercera intentona, los Fuegoscuro estaban listos para volver a cruzar el mar y tratar de derribar a un rey joven y aparentemente impopular surgido del caos del Gran Consejo:

“En el 236, cuando un cruento invierno de seis años tocaba ya a su fin, el autodenominado rey Daemon III, hijo de Haegon y nieto de Daemon I, atravesó el Mar Angosto junto a Aceroamargo y la Compañía Dorada con el objetivo de apoderarse del Trono de Hierro.
Tomaron tierra en el Gancho de Massey, al sur de la Bahía del Aguasnegras, pero pocos se unieron a sus estandartes. Aegon V cabalgó para enfrentarse a ellos, con sus tres hijos a su lado. En la batalla del Puente de Aguastortas, los Fuegoscuro sufrieron una derrota aplastante y Daemon III pereció a manos del caballero de la Guardia Real Ser Duncan el Alto, el antiguo caballero errante a quien “Egg” había servido como escudero”.

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Leyendo esta breve descripción podemos advertir que la energía de los Fuegoscuro se estaba agotando gradualmente. La falta de apoyo nativo (los únicos ponientis que se les unieron fueron los confiables Yronwood) sugiere que la generación de nobles que conocía y recordaba a Daemon Fuegoscuro estaba empezando a desaparecer y a ser sustituida por una nueva generación de gobernantes para quienes el Dragón Negro solo era el emblema de una serie de fracasadas rebeliones.

Dunk_at_Masseys

Asimismo, esta cuarta rebelión parece menos organizada que las otras. El Gancho de Massey no es una buena zona para desembarcar, pues se encuentra demasiado cerca de Desembarco del Rey y demasiado lejos de los tradicionales centros de apoyo a los Fuegoscuro, por no hablar de que sería muy fácil para una fuerza defensiva aislar la península del resto del continente, conteniendo así la amenaza sin problemas. Solo existen dos razones por las que podemos pensar que la Compañía Dorada decidió comenzar la invasión ahí: 1) que, aparte de Punta Zarpa Rota y Tarth, es una de las zonas más cercanas a Essos; y 2) que nada se interpone entre el Gancho de Massey y Desembarco del Rey, lo que sugiere que la Compañía pretendía jugarse el todo por el todo con un ataque directo, esperando que su habilidad como ejército profesional le permitiera apoderarse de la capital (y por tanto, de la legitimidad) antes de que las huestes feudales de los Targaryen pudieran movilizarse. Si fue esta última la razón que les movió, claramente subestimaron a Aegon V y sus hijos y también a Duncan el Alto, que demostró por qué mereció la pena salvar la mano y el pie de un humilde caballero errante en Vado Ceniza décadas antes.

Aunque “Aceroamargo evadió la captura y escapó una vez más, reapareciendo pocos años después en las Tierras en Disputa, combatiendo junto con sus mercenarios en una significativa escaramuza entre Tyrosh y Myr”, y aunque habría una Quinta Rebelión, en el Puente de Aguastortas concluyó una era de la historia de Poniente. Aquella fue la última vez que un rey Fuegoscuro ponía un pie en los Siete Reinos y la última vez que Aegor Ríos comandaba la invasión. Sobrevivió oficialmente a su némesis solo tres años y moriría “como había vivido, con una espada en la mano y un desafío en los labios”.

Conclusión

Si tuviera que elegir un paralelo histórico para este turbulento período de la historia de los Siete Reinos, sin duda serían los levantamientos jacobitas, una larga época de conflictos político-militares entre dos Casas reales rivales que duró casi seis décadas. Estas guerras surgieron como consecuencia de la “Revolución Gloriosa”, que en 1688 expulsó del trono de la protestante Inglaterra al rey Jacobo II Estuardo (católico), cuyos descendientes cruzaron en repetidas ocasiones el Canal de la Mancha desde su exilio en Francia para intentar destronar a los “usurpadores” Guillermo I y María II y a sus sucesores.

The_Battle_of_Culloden

Oficialmente, los levantamientos jacobitas fueron tres: la rebelión de 1715 (en la que Jacobo Estuardo, el Viejo Pretendiente, se alzó contra el recién coronado Jorge I y estallaron revueltas en las Tierras Altas de Escocia y el norte y oeste de Inglaterra, quedando la mayor parte de Escocia en manos de los rebeldes, aunque cuando Jacobo trató de avanzar con sus huestes hacia el sur fue derrotado en la batalla de Preston y tuvo que regresar a Francia); la de 1719 (en la que un desembarco hispano-jacobita quedó desbaratado por un temporal y los supervivientes fueron capturados por las autoridades locales) y la de 1745 (donde los Highlanders tomaron Edimburgo antes de ser diezmados en la batalla de Culloden, quebrándose así para siempre la causa jacobita). No obstante, hubo otros conflictos menos conocidos en esta era sangrienta de la historia británica, como la Guerra Guillermita de Irlanda (1689-1692), durante la cual hubo violentos enfrentamientos entre los montañeses católicos del vizconde de Dundee y los Covenanters protestantes, acentuados por la Masacre de Glencoe (uno de los sucesos que inspiraron la Boda Roja), en la que treinta y ocho varones del clan jacobita de los MacDonald fueron asesinados por sus invitados como castigo por no haber jurado fidelidad a tiempo al rey Guillermo de Orange.

Las similitudes entre estos levantamientos y las rebeliones Fuegoscuro son evidentes: una serie de alzamientos episódicos en los que un monarca rival cruza un canal y se pone al frente de un ejército rebelde que, tras empezar con un cierto nivel de éxito, termina siendo aplastado por el gobierno; rivalidades geopolíticas que proveen de apoyo a ambas partes; unos pretendientes que a veces inspiraban más lealtad cuando estaban ausentes que cuando hacían acto de presencia; conspiraciones y lealtades secretas en el seno de la aristocracia; mano dura y represión violenta, etcétera. En consecuencia, no me sorprende que las Rebeliones Fuegoscuro duraran tanto y que su influencia siguiera existiendo cien años después. Al fin y al cabo, solo hay que ver lo que ocurre hoy en Irlanda del Norte, con la profunda división entre protestantes y católicos, para comprobar cómo sucesos ocurridos hace siglos pueden tener un gran impacto en el presente, configurando identidades y lealtes políticas que atestiguan el poder perdurable de la ideología pre-moderna.

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