Si después de la emisión de la segunda temporada de “Juego de Tronos” pensabas que Stannis ya no podía quedar peor, te equivocabas. Todos los duros golpes que Bernioff y Weiss le habían asestado eran solo un ejercicio de calentamiento y será ahora, en la tercera temporada, cuando empiece el auténtico trabajo de demolición. A diferencia de lo que pasa en la novela “Tormenta de Espadas”, el personaje aquí no va de más a menos y luego de menos a más, sino que en todo momento va a menos, hundiéndose en un pozo del que sólo saldrá ligeramente al cabo de 2 años… para terminar cayendo de nuevo con mayor fuerza.

También es verdad que los showrunners lo tenían fácil para ensañarse con el último de los Baratheon. Todos sus momentos positivos que no podían ser borrados o dados a otra persona habían sido movidos a la temporada anterior (y por ende anulados), de manera que nada se interponía en su camino para consolidar la reinterpretación de Stannis como un malvado ambicioso, siempre desagradable, carente de escrúpulos y poco inteligente. En este ensayo analizaré la historia episodio por episodio para mostrar hasta qué punto llegó el destrozo.





